Olga Tokarczuk vuelve con su nuevo libro
dispuesta a agitar la opinión pública
El ser humano es egoísta, el ser humano tiende a invadir, el ser humano no es más que un cúmulo de
ignorancia. Con estas ideas pretende Olga Tokarczuk plasmar la situación actual de la sociedad en su
última obra. Tokarczuk, considerada una de las mayores escritoras contemporáneas, vuelve en esta
ocasión con una novela que despunta sobre las previas. Nacida y criada en Polonia, ha trabajado en
diversas áreas profesionales, a lo cual debemos un agradecimiento especial ya que esos escenarios
constituyeron la inspiración de sus obras. La escritora ha poseído desde joven un feroz afán por la
naturaleza y la psicología humana, y qué mejor para ponerlos ambos en práctica que haciendo acopio
de ellos mediante la palabra escrita. Los críticos no han perdido ni una fracción de segundo para
escribir sobre la novela. Además, como bien he mencionado, esta obra desdibuja la orientación anterior
de sus obras (con un aspecto más pacífico y poético) al emplear un tono más realista y crudo; incluso
con un elemento común en esas regiones tan aciagas pero novedoso en la polaca, el thriller.
La historia narrada trata de Janina Duszejko, una ingeniera de caminos que, tras jubilarse, se aficiona a
la astrología e imparte clases a tiempo parcial en la escuela local. La novela comienza con la repentina
muerte de su vecino, Pie Grande, que despierta a la protagonista en una gélida noche de invierno.
A este hecho se le van sumando más despropósitos alertando a los pueblerinos y a la misma profesora.
Durante la trama se trata de lleno el impacto medioambiental causado por el ser humano mediante las
alabanzas de la escritora a la hora de describir los paisajes naturales y los animales, como a la hora de
narrar los negligentes actos de los cazadores de corzos. La escritora nos ofrece un choque entre dos
mundos considerados opuestos al entrelazar los municipios polacos (los cuales no destacan por su
avance sociocultural) con un tópico tan actual como lo es el medio ambiente. Por ende, esta obra podría
catalogarse como actual, con un trasfondo rural y campechano.
Aún así, no pasa desapercibido el uso en demasía de las descripciones de los paisajes nevados y las
reiteradas analepsis, las cuales aún siendo muy útiles y dinámicas en determinadas ocasiones para situar
a personajes y sucesos, se presentan a veces algo tediosas. Asimismo, algunas escenas se presentan
poco trabajadas y con un ínfimo propósito en el argumento, como por ejemplo las apariciones que
recibe la protagonista.
No obstante, la historia está repleta de referencias a la astrología y a su implicación en nuestro
comportamiento y sino, como a las famosas citaciones a William Blake, escritor espiritualista inglés
considerado uno de los grandes poetas de Inglaterra. Estos añadidos se funden de forma homogénea
en la historia consolidando una lectura didáctica y crítica a partes iguales.
Aunque no son estos sus únicos rasgos característicos; durante la obra es evidente un lenguaje y tono
de lo más pueblerino, con insultos e incluso faltas de respeto mayores. Para finalizar, la autora nos
sumerge en este mundo, para muchos desconocido, mediante la visión de Janina, dándonos a conocer
la historia desde un punto de vista poco explotado en la literatura, una señora mayor de rígido carácter.
La escritora dedicó varios meses a la realización de su libro; esto se puede apreciar en su precisión
técnica a la hora de abordar los temas astrológicos: “su hyleg indicaba que moriría por culpa de algún
animal, ya que tenía a Jupiter en su octava casa”. Para ella ha supuesto una forma de expresar su
desacuerdo hacia la caza, y pretende en un futuro no muy lejano continuar con estos temas
fervorosamente.
Para concluir, este libro es ideal para una lectura ligera durante una semana, lo cual es de agradecer en
estos momentos tan amargos. Si de verdad aprecia el conocimiento por el saber y los escenarios
realistas este es sin duda el libro que debería acompañar a su mesita de noche. Hay incluso quienes
emparejan el trabajo de Tokarczuk a las obras de García Márquez, realista de renombre. Aunque no
caiga en confusión, si lo que idolatra del género criminal y policíaco es el movimiento y la acción
debería replantearse esta elección, mas no obtendrá tal cosa.